Mucho antes de que la palabra “Rodrigazo” quedara asociada al fuerte plan de ajuste económico anunciado en 1975 por el ministro Celestino Rodrigo, en General Rodríguez ese mismo nombre ya había quedado ligado a otro episodio. El 1° de octubre de 1971, fue escenario de una de las movilizaciones más importantes de su historia local, que sigue siendo recordada con el paso del tiempo.
Para entender qué ocurrió aquel 1° de octubre hay que retroceder hasta 1966. Tras la caída del presidente Arturo Illia, el 28 de junio de ese año, Vicente Colobraro también perdió su puesto como intendente electo de General Rodríguez. En su lugar asumió Jorge Bernasconi, quien permaneció al frente del Municipio hasta 1971.
Durante sus años al mando del pueblo, entre otras iniciativas, comenzó a tomar forma la planificación de la futura red de agua potable. En 1968, la Provincia de Buenos Aires y la Municipalidad de General Rodríguez firmaron un convenio para avanzar en su construcción.
Pero mientras algunas obras comenzaban a proyectarse, también crecía una crítica que terminaría teniendo un papel importante en los acontecimientos de 1971: parte de la comunidad cuestionaba que quienes estaban al frente del gobierno municipal no pertenecieran a General Rodríguez.
La situación volvió a tensarse con la renuncia de Bernasconi y la posterior decisión del Poder Ejecutivo de la Provincia de Buenos Aires de designar en su reemplazo a Ignacio Silvestre Lorenzo, un funcionario considerado también “forastero” por distintos sectores de la comunidad.
El nombramiento generó rechazo y la Cámara Empresaria convocó a una concentración frente al edificio municipal para manifestar su oposición. Lo que comenzó como una protesta contra una designación terminó convirtiéndose en una movilización que involucró a distintos sectores de la comunidad.
INICIO DE UN DÍA HISTÓRICO
Desde temprano, General Rodríguez comenzó a mostrar las señales de una ciudad paralizada por el reclamo. Se utilizaron bombas de estruendo para alertar a la población, se obstruyeron los caminos de acceso, los comercios permanecieron cerrados y se suspendieron las clases en los establecimientos educativos.
Una caravana de automóviles recorrió además las calles de la ciudad invitando a los vecinos a sumarse al acto frente a la esquina de la Municipalidad. La concentración fue creciendo y, en medio de la protesta, se produjeron incidentes con la Policía local. Según los relatos históricos de la época, algunos agentes actuaron con violencia y hubo personas heridas, entre ellas el doctor Enrique Luis Bravo, quien debió ser internado en una clínica local.
Finalmente, Ignacio Silvestre Lorenzo presentó su renuncia ante el interventor Leonardo Sabá. Tras conocerse la decisión, la movilización comenzó a desconcentrarse: los automóviles recorrieron nuevamente las calles haciendo sonar sus bocinas, los comercios reabrieron y la actividad cotidiana de General Rodríguez volvió a normalizarse.
NUEVA DESIGNACIÓN
La renuncia no cerró inmediatamente el capítulo abierto con aquella movilización. Durante los 30 días siguientes, la Municipalidad quedó a cargo de un intendente interino, Guillermo Zamboni.
El 2 de noviembre de 1971, durante el régimen militar autodenominado “Revolución Argentina”, el gobernador de la provincia, Brigadier Moragues, designó mediante el Decreto N.º 991 a Mariana Chaldé de López Jové como intendenta. La nueva jefa comunal asumió sus funciones el 3 de noviembre por la tarde.
Según la fuente histórica, su designación había sido propuesta por las fuerzas vivas de General Rodríguez y tuvo una particularidad que trascendió los límites del distrito: Mariana Chaldé de López Jové se convirtió en la primera mujer en ejercer como intendenta titular de un municipio bonaerense.
El antecedente requiere una aclaración. En 1962, Catalina Caruso de Morra había ocupado la intendencia de Mercedes, pero lo hizo en carácter de interina, para cubrir la licencia del intendente Alfredo Bañi. Su permanencia fue transitoria y terminó con la interrupción institucional de marzo de ese año.
Por eso, el caso de Chaldé de López Jové tuvo una característica diferente: no se trató de un reemplazo temporal, sino de su designación para ejercer la intendencia del municipio durante la intervención provincial. Permaneció en el cargo hasta 1973 y uno de los mayores logros conseguidos para la localidad, fue la apertura del paso a nivel de la Avenida 25 de Mayo.
A 55 años de aquel episodio, el “Rodrigazo” permanece como uno de los acontecimientos más significativos de la historia política y social de General Rodríguez: una jornada en la que la movilización de distintos sectores de la comunidad terminó modificando el rumbo de la administración municipal y marcando la historia provincial.












