Un club de fútbol no perdura solamente por los resultados. Perdura por la gente que lo sostiene cuando las cosas cambian, cuando llegan las crisis, las fusiones, las mudanzas o los nuevos tiempos. Un estadio que cumple 85 años no es solo cemento y tribunas, es memoria viva, generaciones que pasaron por el mismo lugar y una identidad que se negó a desaparecer.
Mantenerse en pie durante décadas es mucho más difícil que ganar un campeonato. Implica adaptarse, reconstruirse y atravesar distintas etapas sin perder la identidad. Con tres canchas a lo largo de su historia y un estadio que vio crecer parte del casco céntrico de General Rodríguez, el Club Deportivo y Mutual Leandro Nicéforo Alem logró perdurar gracias al sentido de pertenencia de dirigentes, socios, hinchas y vecinos que entendieron que un club trasciende generaciones. Inaugurada el 22 de junio de 1941, la cancha tal como se la conoce hoy acumula historias, partidos, emociones y transformaciones que forman parte de la memoria deportiva de la ciudad.
PRIMER ESTADIO
En su reciente nacimiento en el año 1925 y con el nombre de Club Atlético Leandro Nicéforo Alem, su primer estadio fue construido en las actuales calles Intendente Manny e Intendente Guillermón, del lado sur del ferrocarril. La cancha de Alem lindera a las vías del tren, duró 6 años.
A fines de noviembre de ese mismo año, el PAC y Alem se veían las caras por primera vez en un duelo esperado por todo el pueblo. El encuentro en la cancha de Alem con triunfo para los porteñistas por 1-4.
En esa tarde, Alem formó con: Salvador Seminara; A. Vera, B. Lavallén; A. Pérez, Ramón Argüello y A. Piccardo; A. Galarce, Juan Orlando, Leonardo Cora; Ramón Farías y M. Juanco.
En esa misma cancha, también se disputó el encuentro entre Alem y Porteño por la “Copa Cincuentenario” haciendo referencia al 50 aniversario de la creación del Partido de General Rodríguez. La copa en juego, fue donada por la Cámara de Diputados de la Provincia.

El encuentro de ese 28 de octubre de 1928, se dio por terminado a falta de siete minutos por falta de iluminación. El compromiso se encontraba 1 a 1 con goles de Juan Orlando para Alem y Juan Herrera para el Porteño. Un año más tarde, se volvió a disputar el juego siendo el ganador Alem por 2-0 en condición de visitante.
SEGUNDO ESTADIO
En el mes de septiembre de 1931, se construyó el segundo terreno de juego del Club Atlético Leandro Nicéforo Alem, trasladado a la lomita de Luis Bonzo ubicada en la actual Avenida Italia y esquina Demaestri.
Con tan pocos registros sobre estos datos, es difícil concluir con fechas exactas o partidos disputados en esos terrenos. El recinto duró 9 años y 9 meses.
ESTADIO ACTUAL
El día 22 de junio de 1941 y con el nombre Club Atlético y Social Leandro N. Alem tras la fusión con el Club Social, se instaló el estadio que aún permanece sobre la manzana de las calles Avellaneda, Almirante Brown, Sarmiento y Liniers.
En su llegada, la cancha se encontraba con terrenos lindantes desolados, que con el pasar de los años, comenzaron a ver el crecimiento del casco céntrico.
A solo dos años de su inauguración, Alem obtuvo su primer titulo oficial disputando la “Liga de Fútbol del Oeste”. En su estadio se enfrentó a clubes como Ituzaingó, Los Indios de Moreno, Once Rayos y Pabellón de Marcos Paz.
En su primer partido oficial de AFA en 1957 jugando en General Rodríguez, Leandro N. Alem obtuvo un resultado positivo ante Deportivo Muñiz por 5-3 el día 20 de junio. En esa temporada, los “Lecheros” marcaron 81 goles y ascendieron de categoría.
En la actualidad, el estadio con capacidad para 3.500 espectadores, sufrió la pérdida total de su buffete tras una fuerte tormenta ocurrida en diciembre del año 2023. En este 2026, hinchas, socios y colaboradores, comenzaron la reconstrucción del espacio además de las refacciones en baños y cabinas de transmisión.
Hoy, a 85 años de aquella inauguración de 1941, el estadio de Leandro N. Alem sigue formando parte de la vida cotidiana de General Rodríguez. Entre reformas, reconstrucciones y nuevas generaciones que continúan ocupando sus tribunas, la cancha mantiene viva una historia que atravesó distintas épocas y que todavía sigue escribiéndose.












